1 Samuel 3:19-21

Las familias que se desintegran son las que no responden de manera rápida y adecuada a las advertencias que les hacen las demás personas. Escuche a los maestros de sus hijos. Pueden parecerles prejuiciados contra su hijo, pero rara vez es así. Tome con seriedad las primeras advertencias, y tome acciones pronto. Escuche a su pastor o al líder de jóvenes de la iglesia. Escuche al oficial de policía que viene a hablar con usted.

No se apresure a salir en defensa de su hijo. Dedique tiempo a escuchar el informe completo. Haga preguntas directas para que se asegure de haber entendido bien el asunto. Luego, tómese un tiempo para reflexionar en lo que ha escuchado. Si tiene eco en usted, llevándolo a pensar a que puede ser verdad, investigue más y haga todo lo que sea necesario para asegurarse de resolver el problema.

Las familias que se desintegran son las que justifican las conductas incorrectas, y de ese modo se convierten en parte del problema. Elí participaba de la conducta de sus hijos. Lo sabemos, porque engordó con la comida que sus hijos robaban del altar.

En cuanto a Samuel, el niño que escuchó la voz de Dios, las palabras finales de este episodio nos dicen que la aletargada indiferencia espiritual que había sumido a Israel en la complacencia estaba a punto de detenerse en seco. Un hombre de acción había entrado en escena, y el deslizamiento espiritual de Israel estaba a punto de terminar. Samuel fue un niño que no solo escuchó al Señor, sino que también obedeció su voz.

Al pensar en todo esto, especialmente al evaluar la condición de su familia, recuerde que escuchar la verdad no es suficiente. Acción es lo que hace falta. Solo en muy raras ocasiones el Señor bendice a alguien por implemente haberlo escuchado. La fe es acción. Eso significa que las bendiciones de Dios casi siempre son el resultado de la obediencia. Según la Biblia, el conocimiento envanece (1 Corintios 8:1). Además, problemas como los que tuvieron los hijos de Elí no se resuelven por sí solos, sino que se multiplican y se hacen mayores con el lento y silencioso paso del tiempo.

Si usted ha llegado a la conclusión de que su familia está en peligro, decida hacer algo en vez de no hacer nada. Niéguese a ser como Elí. Al final, después de haber cosechado el éxito público en u ministerio, Dios lo consideró un fracaso como padre. . . y lo juzgó por ello.

Las familias que se desintegran son las que justifican las conductas incorrectas, y de ese modo se convierten en parte del problema

Charles R. Swindoll Tweet This

Adaptado del libro, Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2019 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.