Nuestra vida puede ser la única luz que algunas personas verán jamás. Nuestro testimonio puede ser el único evangelio que algunos leerán. En un mundo que se oscurece cada vez más, las luces individuales importan más, no menos.
Tiempos Finales
Dios vio el principio y determinó el fin
Si miras el mundo hoy y te preguntas si Dios ve la injusticia, si escucha el clamor de los oprimidos, si hará algo respecto al mal desenfrenado, la historia de Babilonia es tu respuesta. Él ve. Él escucha. Él actuará.
Babilonia desierta
Las murallas más gruesas eventualmente caen. Los imperios más poderosos eventualmente se desmoronan. Solo el reino de Dios permanece.
Lecciones que nos llevamos a casa
Las lecciones que no se aplican son oportunidades desperdiciadas. La verdad que no se obedece es luz que se apaga.
La escritura que sigue en la pared
Dios sigue escribiendo. En la quietud de nuestra conciencia. En las circunstancias que nos confrontan. En la Palabra que leemos. En los mensajeros que envía a nuestras vidas. La pregunta es: ¿estamos leyendo? ¿Estamos prestando atención?
¿Qué actitud hay en tu corazón?
Nosotros quizás no organizamos fiestas durante advertencias de huracán, pero podemos ignorar otras señales de peligro en nuestras vidas: un dolor persistente en el cuerpo, una luz roja parpadeando en nuestra conciencia, el consejo sobrio de un «Daniel» más experimentado.
El poder de una vida solitaria y piadosa
No necesitas ser famoso para ser influyente. No necesitas una plataforma grande para tener un impacto profundo. Daniel no tenía redes sociales ni programas de televisión. Tenía algo mejor: una vida consistente con sus convicciones.
El juicio que parecía lento
No necesitamos preguntarnos si Dios hará algo respecto al mal en este mundo (ver Habacuc 1:1-11). Él vio su comienzo hace mucho y determinó su fin. La fiesta de la maldad terminará.
Esa misma noche
No sabemos cuántas noches nos quedan. No sabemos si tendremos mañana para hacer lo que debimos hacer hoy. No sabemos si la fiesta de esta noche será nuestra última.
El río que se desvía
Dios tiene formas de cumplir Sus propósitos que nunca anticipamos. Usa lo ordinario para lograr lo extraordinario. Convierte las fortalezas en debilidades y las debilidades en fortalezas. Encuentra caminos donde no hay caminos.

