Proverbios describe dos caminos: el del sabio que escucha corrección y el del necio que la desprecia. «El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio» (Proverbios 12:15, NBLA). Belsasar estaba tan convencido de su propia perspectiva que no podía escuchar ninguna otra.
Tiempos Finales
El orgullo que ciega
El orgullo nos susurra: «Eso no me pasará a mí». «Tengo todo bajo control». «Soy diferente». «Puedo manejar esto». Y mientras nos susurra, la realidad avanza hacia nosotros sin que la veamos venir.
Jugando con el León
Belsasar cometió el error fatal de pensar que podía burlarse de Dios sin consecuencias. Usó Sus vasos sagrados para brindar a ídolos. Profanó lo santo con manos borrachas. Desafió al Todopoderoso con arrogancia de insensato.
Señales de peligro ignoradas
Las señales ignoradas no desaparecen. Solo se intensifican hasta que ya no pueden ser ignoradas — y para entonces, a menudo es demasiado tarde. Belsasar ignoró todas las señales. No seas como él.
La fiesta del huracán
Las tormentas vienen. La pregunta es si estaremos celebrando o preparándonos cuando lleguen.
Una luz contra el telón oscuro
Nuestra vida puede ser la única luz que algunas personas verán jamás. Nuestro testimonio puede ser el único evangelio que algunos leerán. En un mundo que se oscurece cada vez más, las luces individuales importan más, no menos.
Dios vio el principio y determinó el fin
Si miras el mundo hoy y te preguntas si Dios ve la injusticia, si escucha el clamor de los oprimidos, si hará algo respecto al mal desenfrenado, la historia de Babilonia es tu respuesta. Él ve. Él escucha. Él actuará.
Babilonia desierta
Las murallas más gruesas eventualmente caen. Los imperios más poderosos eventualmente se desmoronan. Solo el reino de Dios permanece.
Lecciones que nos llevamos a casa
Las lecciones que no se aplican son oportunidades desperdiciadas. La verdad que no se obedece es luz que se apaga.
La escritura que sigue en la pared
Dios sigue escribiendo. En la quietud de nuestra conciencia. En las circunstancias que nos confrontan. En la Palabra que leemos. En los mensajeros que envía a nuestras vidas. La pregunta es: ¿estamos leyendo? ¿Estamos prestando atención?

