Cuando Dios interrumpe la fiesta

La pregunta no es si Dios interrumpirá nuestros planes, sino cuándo. Y más importante aún: ¿cómo responderemos? Belsasar respondió con terror. Pero podemos responder con humildad, reconociendo que Sus interrupciones son a menudo intervenciones de gracia.

Dioses que no responden

Pero antes de sentirnos superiores a los babilonios, examinemos nuestros propios ídolos. Tal vez no sean de oro o plata, pero son igualmente incapaces de salvarnos. El dinero que adoramos no puede comprar paz interior. El éxito que perseguimos no puede llenar el vacío del alma. Las relaciones que idolatramos no pueden darnos la seguridad que solo Dios ofrece.

Vasos sagrados en manos profanas

Cuando lo santo se vuelve ordinario, algo muere en nuestra alma. Perdemos la capacidad de asombrarnos, de reverenciar, de adorar. Todo se aplana. Todo se vuelve igualmente insignificante.

La osadía que cruza la línea

A veces nosotros también cruzamos líneas que sabemos que no debemos cruzar. No por ignorancia, sino por arrogancia. No porque no sabemos mejor, sino porque queremos probar hasta dónde podemos llegar. Jugamos con fuego sagrado, convencidos de que no nos quemará.

El vino de la invencibilidad

¿Qué te está embriagando hoy? ¿Qué te hace sentir más grande de lo que realmente eres? La sobriedad espiritual comienza cuando reconocemos nuestra verdadera condición ante Dios.

Un banquete para recordar

¿Cuántas veces hemos hecho lo mismo? Llenamos nuestras vidas de actividades, entretenimiento y ruido para no tener que enfrentar el silencio incómodo donde Dios nos habla. Celebramos logros superficiales mientras ignoramos fracasos profundos. Brindamos por el éxito visible mientras nuestra vida interior se desmorona.

El orgullo heredado

Todos heredamos tendencias, tanto buenas como malas. La pregunta es: ¿qué haremos con ellas? El temperamento explosivo de tu padre no tiene que ser tu destino. La ansiedad de tu madre no tiene que definirte. Las adicciones familiares no tienen que controlarte.

Veinte años de provisiones

La abundancia puede ser bendición o maldición, dependiendo de lo que hagamos con ella. Si nos acerca a Dios en gratitud, es regalo. Si nos aleja de Él en autosuficiencia, es trampa. Belsasar tenía graneros llenos y un alma vacía.

Murallas que no protegen

Solo hay una fortaleza verdaderamente segura, y no está hecha de piedra. Es el nombre del Señor, torre fuerte donde corre el justo y está a salvo.

La fiesta durante el asedio

La fiesta de Belsasar no era valentía; era evasión. Y la evasión nunca resuelve nada. Solo pospone el momento inevitable cuando la realidad toca a nuestra puerta, nos guste o no.