Servir el Banquete, Parte I

EXPOSICIÓN: Poner la Mesa
A menudo se pasa por alto poner una mesa agradable, pero su importancia no debe minimizarse. Tener una mesa bien arreglada afecta el disfrute de la comida, lo que incluso puede afectar qué tan bien se digiere la comida. Después de hacer el esfuerzo que implica la planificación cuidadosa del menú y la cocina saludable, no se debe empañar el alimento con una presentación desorganizada o, peor aún, saltar de la mesa para agarrar cucharas o servilletas olvidadas. Trate de anticipar las necesidades de sus comensales, así como la comida en sí, colocando los utensilios y condimentos adecuados con anticipación.

Pues bien, prepararse para enseñar o predicar la Biblia se parece mucho a arreglar una mesa estupenda para servir una comida exquisita. El estudio cuidadoso y consistente de las Escrituras fomenta el crecimiento personal. Sin embargo, el estudiante diligente de la Biblia reconoce que su crecimiento personal es solo el principio del proceso para alcanzar la madurez espiritual. Es necesario compartir el fruto de su estudio con otras personas que están ansiosas de recibir alimento espiritual sólido y nutritivo.

A medida que aprendemos a profundizar en las Escrituras, la diligencia y la disciplina no son opcionales. Como con cualquier habilidad, tenemos que poner todo nuestro corazón si queremos hacerlo mejor. Y cuanto más nos esmeremos en nuestro estudio y preparación personal, más competentes seremos al enseñar a otros.

Para comunicar bien el mensaje de las Escrituras, es importante la buena preparación. Esto significa conocer bien al público o a la congregación lo suficiente como para presentarles las Escrituras de una manera que les ayude a aceptar la verdad, justo en el lugar donde se encuentran espiritualmente.

Hasta el momento, hemos examinado con detalle las cuatro fases del método de estudio bíblico de Aliméntese de las Escrituras, utilizado por el pastor Charles R. Swindoll: observación, interpretación, correlación y aplicación. Ahora es el momento de ver cómo estos principios funcionan en conjunto.

Además, se debe evitar el empleo de técnicas nocivas como la manipulación, el autoritarismo, el legalismo y el uso indebido de la culpa. Es indispensable tener en cuenta estos elementos a la hora de poner la mesa para servir el banquete espiritual de la Palabra de Dios.

El propósito de la Biblia no es llenar nuestra mente de conocimiento, sino llenar nuestra vida con la verdad y la gracia. Nuestro estudio de las Escrituras debería permitirnos vivir la realidad de la vida de Cristo ante los demás, que están «leyendo» Su evangelio a través de nuestra manera de vivir. Recuerde, su vida puede llegar a ser la única Biblia que muchas personas leerán en su vida.

La Práctica de la Exposición
Examinemos un ejemplo registrado en las Escrituras utilizando los cuatro pasos del método de estudio bíblico que hemos aprendido hasta el momento: observación, interpretación, correlación y aplicación. En esta enseñanza de Jesús, conocida como la parábola del sembrador, podremos poner en práctica nuestra técnica de interpretación, y descubriremos algunos principios bíblicos muy pertinentes a nuestra situación actual.

La Parábola del Sembrador (Marcos 4:1-20)
Jesús enseñaba mediante parábolas, o sea, historias que describían situaciones conocidas por los oyentes y que explicaban verdades espirituales. Esta parábola del sembrador es una de las pocas parábolas que Jesús explicó en forma detallada para Sus seguidores.

Situarse en la escena
Jesús contó Su parábola a la orilla del lago donde se había reunido una gran multitud. Jesús los llamó a prestar atención a lo que Él tenía que decirles. Eligió hablar desde una barca a lo largo de la costa, tal vez para centrar su atención en lo que tenía que decir, así como para permitir que Su voz se escuchara de manera más efectiva. Este era un momento importante, y una comunicación clara era vital.

Observación: ¿Qué dice el texto?
La secuencia del pensamiento en la parábola incluye el arrojar las semillas en una progresión de diferentes suelos. Esta era una escena común y corriente para los oyentes de la época. En este pasaje se puede observar lo siguiente: la semilla no cambia desde el principio de la historia hasta el final. La acción del agricultor tampoco varía, simplemente siembra la semilla. El único factor que cambió fue la condición del suelo que recibió la semilla, y el suelo final fue el mejor. El éxito del cultivo varía según el lugar donde se deposita la semilla.

Interpretación: ¿Qué significa el texto?
Jesús mismo interpreta esta parábola para Su audiencia argumentando que la semilla representa la Palabra de Dios (Marcos 4:14). Mientras que los cuatro tipos de terreno representan cuatro maneras en que la gente responde al mensaje, evidenciando la condición del corazón de quienes escuchan la Palabra de Dios: oyentes con un corazón endurecido (Marcos 4:15), oyentes con un corazón superficial (Marcos 4:16-17), oyentes con un corazón distraído (Marcos 4:18-19) y oyentes con un corazón receptivo (Marcos 4:20).
La verdad universal es la siguiente: la Palabra sigue siendo la misma, pero la recepción de la Palabra varía de acuerdo con la condición del corazón del oyente. En otras palabras, la condición de su corazón determinará el destino de su vida.

Correlación: ¿Cuál es la relación entre el texto y otros pasajes de la Biblia?
Al correlacionar nuestro texto bíblico de estudio con otros pasajes de las Escrituras, podemos apoyar la verdad universal encontrada con ejemplos de otros personajes que evidenciaron la verdadera condición de su corazón por medio de sus acciones y actitudes. Por ejemplo, los oyentes con un corazón endurecido se olvidan inmediatamente del mensaje (Marcos 4:1-15; Hechos 24:22-27; 2 Timoteo 4:14-15); los oyentes con un corazón distraído se dejan sofocar por su estilo de vida y se apartan de su fe (Marcos 4:18-19; 2 Timoteo 4:10); los oyentes con un corazón superficial se apartan con facilidad del evangelio (Marcos 4:16-17; Juan 6:66; 17:12); los creyentes con un corazón dispuesto responden en obediencia al evangelio y dan fruto en abundancia (Marcos 4:20; Hechos 16; Juan 3; Juan 19).

El siguiente diagrama ilustra los diferentes pasos de este proceso de interpretación bíblica:


Observe que la verdad universal forma el puente entre el «entonces» y el «ahora», la audiencia original y la audiencia de hoy. Comunicar esta verdad universal es fundamental para ayudar a otros a comprender y aplicar las Escrituras a su situación personal. Al poner en práctica estos principios, usted podrá preparar sus propias comidas espirituales a partir de las verdades nutritivas de la Palabra de Dios y alimentarse espiritualmente a medida que crezca más en la semejanza a Cristo. Y luego, como es el deseo del pastor Charles Swindoll, usted podrá transmitir su conocimiento a otros. El pastor Swindoll escribió lo siguiente:

«Mi principal deseo al escribir este libro ha sido pasar el testigo en esta importantísima carrera de relevos de la verdad. Lo escribí con el propósito de ayudarlo a saber cómo escudriñar las Escrituras por su propia cuenta. Una vez que usted domine esa habilidad, quiero animarlo a que pase el testigo a otros para que ellos también aprendan a encontrar los preciosos tesoros de la Palabra de Dios y para que la vida de ellos sea transformada».

Una vez que pasamos por el proceso de observar el texto, interpretar el pasaje y correlacionarlo con otros pasajes bíblicos, es fácil ver el poder de la aplicación. Lo siguiente es exponer de manera atractiva la verdad encontrada en las Escrituras. En otras palabras, es tiempo de poner la mesa.

La Mentalidad de la Exposición: Pensar como un Predicador
La exposición es la explicación sobre algún tema, de un modo coherente, claro y ordenado. La exposición bíblica requiere de la preparación a través del estudio cuidadoso de un pasaje para descubrir el significado y la forma precisa de ser aplicado.

Al igual que un predicador, un buen expositor se distingue por hacer presentaciones precisas, claras y prácticas, sin importar el tema que se aborde. Esa debe ser nuestra meta al estudiar y enseñar a otros algún pasaje de las Escrituras. Debemos dedicar el tiempo necesario preparando y perfeccionando cada mensaje para que sea preciso, claro y práctico. Preciso con el texto bíblico y relevante al tiempo que vivimos, claro mientras el texto esté siendo explicado para que cualquiera pueda entenderlo, y práctico para que su aplicación sea fácil de ponerse en práctica en cualquier aspecto de la vida cotidiana.

Para lograr una buena exposición debemos tener en cuenta las siguientes condiciones:

  1.  Permanecer en el texto (eso es enfoque).
  2.  Asegurarse de que los comentarios armonizan con las Escrituras (eso es precisión).
  3.  Usar términos que incluso los principiantes puedan entender (eso es claridad).
  4. Ser sensible a la audiencia y conectar con ellos (eso es practicidad).
  5. Ser real y, cuando sea necesario, abierto y vulnerable (eso es autenticidad).

Esta es una buena lista de verificación que le servirá para calificar cualquier lección que se enseñe o cualquier sermón que se predique. La preparación del texto bíblico requiere la presentación cuidadosa del significado, así como la aplicación precisa y pertinente. Debemos aprender a preparar la mesa de acuerdo con la ocasión. Esto es parte del proceso de preparación.
Así como la presentación de una comida contribuye en el deseo de saborearla, la presentación clara y precisa de las Escrituras afecta cómo es recibida por la persona que la escucha. Un banquete gourmet que se sirve en platos desechables y con cubiertos de plástico es menos atractivo y, por lo tanto, menos valorado. Una simple comida congelada, recalentada rápidamente, pero servida en una vajilla fina y decorada, tampoco encaja. Por tal motivo, es importante que la preparación de un sermón incluya prestar atención a cosas esenciales como el ritmo, la creatividad, las imágenes verbales y el sentido del humor.

APLICACIÓN:
¿Qué aplicación tiene este texto a mi propia vida?
Hágase preguntas como estas: ¿Qué tipo de suelo representa mi corazón? ¿Se ha vuelto mi corazón duro e insensible? ¿Recibo la verdad con inmediato entusiasmo, solo para permitir que la emoción se evapore rápidamente a medida que las presiones de la vida ordinaria ocupan un lugar central en mi pensamiento? Quizás estoy demasiado enredado en la mala hierba del materialismo; el amor por el dinero y las posesiones están dejando poco espacio para el amor a Dios. Responder estas preguntas por usted mismo le ayudará a aplicar personalmente este pasaje antes de motivar a otros a aplicarlo.

Cada persona recibe la misma Palabra, pero la recibe de manera distinta, según la condición de su corazón (suelo). Parte de la tarea del expositor bíblico es discernir los diferentes factores que operan en los corazones de los oyentes. En resumen, estas son las formas de recibir o rechazar la Palabra que Jesús enseñó:

  • Quienes tienen dureza de corazón tienden a ignorar fácilmente el evangelio.
  • Quienes tienen sus prioridades invertidas sofocan el evangelio por agendas conflictivas.
  • Quienes están dispuestos y disponibles responden fielmente al mensaje del evangelio.

Mi desafío para usted es el siguiente: sea codicioso hacia la Palabra. Vaya tras ella, agárrela y no la suelte. ¡Como un mendigo hambriento que ha encontrado un pedazo de pan, tómela con todas sus fuerzas y atesórela como la comida sustentable de vida que ella representa!

Finalmente, esta parábola debe animar a los «agricultores» espirituales: aquellos que enseñan, predican y guían a otros. El agricultor sembró la buena semilla, pero no todas germinaron y las que crecieron produjeron cosechas variadas. No se desanime si no siempre logra ver resultados, aunque enseñe fielmente la Palabra. Algunas personas no comprenden la verdad de Dios porque aún no están listas para recibirla. Dios le revela Su verdad a aquellos que la pondrán en práctica en su vida. Cuando usted les hable a las personas acerca de Dios, recuerde que a menos que estén listos para recibir Su mensaje, no lo comprenderán. Sea paciente y aproveche toda oportunidad para hablar más de Dios; pídale al Espíritu Santo que le abra el corazón y la mente para que reciban la verdad y la pongan en práctica. Los resultados están en las manos de Dios.