¿Por Qué la Resurrección Importa?

Este es precisamente el mensaje de la resurrección. ¡La muerte ya no reina sobre nosotros! Hemos sido libertados de la pena de la muerte mediante la resurrección triunfante de Cristo. Si hemos invocado el nombre del Salvador Jesucristo y por la fe hemos creído verdaderamente en Él, entonces, ya no estamos más en nuestros pecados.

LA SÉPTIMA PALABRA— «PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU».

Jesús estuvo en constante e íntima comunicación con el Padre. Primero, se le muestra relacionándose con Su Padre en algún punto entre el Aposento Alto y el huerto. Allí está orando: «Padre, la hora ha llegado. . .» (Juan 17). Luego, a solas en el Getsemaní, oró: «Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya». Horas más tarde, después de haber sido clavado en la cruz, pidió: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que están haciendo».

LA SEXTA PALABRA— «¡CONSUMADO ES!»

Jesús había logrado Su meta de realizar la expiación por el pecado humano. Todo había resultado conforme al plan de Su Padre. La realización del deseo de Dios fue dulzura para el alma de Jesús y con gran satisfacción proclamó fuertemente Su triunfo diciendo: «¡Consumado es!».

LA QUINTA PALABRA— «TENGO SED»

Como parte de Su sufrimiento por nosotros, Jesús soportó los procesos biológicos que resultaron como producto de Su crucifixión. En forma sorprendente podemos notar que incluso Su sed señalaba el cumplimiento de la profecía acerca de Su muerte, y Juan notó que Jesús habló «sabiendo que todo se había ya consumado».

LA CUARTA PALABRA— «¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?»

Si observa con cuidado las palabras de Jesús notará que por primera vez Jesús no llama al Señor «Padre». Más bien, le llama «Dios mío». Aquí surge la primera evidencia de que ha ocurrido un rompimiento entre Jesús y el Padre, aunque habían existido indescifrablemente unidos como uno desde la eternidad.

LA TERCERA PALABRA— «¡HE AHÍ TU HIJO! ¡HE AHÍ TU MADRE!»

Aunque notamos que Maria tenía una fe grandiosa, también necesitaba el sostenimiento y cuidado del amor de una familia. Jesús hizo provisión para esos momentos antes de Su muerte y Juan, «el discípulo al que Jesús amaba», de inmediato respondió al encargo de Jesús y recibió a María en su propia casa.

LA SEGUNDA PALABRA— «HOY ESTARÁS CONMIGO»

Ninguna cantidad de pecado o perversidad puede superar la gracia de Dios. A Satanás le encanta distraernos haciéndonos acuerdo de nuestros fracasos pasados. Pero en Cristo tenemos el poder para vencer a Satanás y dominar la culpa de nuestro pecado (véase Apocalipsis 12:10–11). Santiago promete que, si resistimos los avances de Satanás, él huirá de nosotros (Santiago 4:7).

La importancia de nutrir el alma con las Escrituras, parte XVII

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La Palabra de Dios es tanto alentadora como fortalecedora. Si provienen de la Biblia, nuestros mensajes, enseñanzas, consejos y orientaciones no deberían ofrecer menos. Continúe alimentándose diariamente de la sabiduría de Dios y nunca deje de aprender sobre cómo decirlo bien.

La importancia de nutrir el alma con las Escrituras, parte XIII

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Pues bien, prepararse para enseñar o predicar la Biblia se parece mucho a arreglar una mesa estupenda para servir una comida exquisita. El estudio cuidadoso y consistente de las Escrituras fomenta el crecimiento personal. Sin embargo, el estudiante diligente de la Biblia reconoce que su crecimiento personal es solo el principio del proceso para alcanzar la madurez espiritual. Es necesario compartir el fruto de su estudio con otras personas que están ansiosas de recibir alimento espiritual sólido y nutritivo.