Necesitamos profesionales, atletas, amas de casa, maestras, figuras públicas, y ciudadanos privados respetados, que promuevan las cosas de Dios, que se levanten solos: ¡que se levanten firmes, estén firmes, y estén fuertes!
Aliento y Consuelo
¿Está considerando renunciar?
Todo logro que vale la pena recordar está manchado con la sangre de la diligencia y lleva las cicatrices de las heridas del desencanto. Renunciar, huir, escaparse, esconderse; ninguna de estas opciones resuelve nada.
Dios en nuestra conversación
Eso es lo que hace auténtico el cristianismo. ¡No es el estilo de vida dominguero! Es un estilo de vida del ciclo del lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Tanto es así, que Cristo encaja naturalmente en la conversación regular en casa.
No son santos producidos en masa
Así es la vida de hoy. Rápida. Comprimida. Condensada. Hecha de golpe y porrazo. Pero no es así en la escuela del desierto de Dios.
El afán distrae
Estar afanosos. Es una palabra que intriga. Literalmente quiere decir «estar dividido», o «distraído».
¡Dios es asombroso!
Cuando admiramos todo lo que hace Dios, nos hace que demos un paso hacia atrás en forma de respeto. Hace que veamos todos los logros humanos parezcan menos importantes.
Es esencial servir
La motivación para ayudar, para estimular, sí, para servir a nuestros semejantes está desvaneciéndose. . . Y, sin embargo, estas son las cosas que forman lo esencial de una vida feliz y satisfecha.
Los acertijos de la vida
Pero cuando Dios nos deja con un misterio que no se resuelve en una o dos semanas, la mayoría de nosotros luchamos desesperadamente por creer que Él es bueno o justo.
Apropiándose de la gracia de Dios
En lugar de procurar un boleto hecho por el hombre al cielo basado en alto logro y duro trabajo (por lo que nosotros recibimos todo el crédito), sugiero que abiertamente declaremos nuestra bancarrota espiritual y recibamos la dádiva gratuita de la gracia de Dios.
Una perspectiva apropiada
¿Puede pensar en algo que ha echado raíces en su corazón? ¡Suéltelo! ¡Entrégueselo al Señor! Sí, puede ser doloroso . . . ¡pero cuán esencial!

