Vive hoy con la sobriedad de saber que nada se pierde y, al mismo tiempo, con la libertad de quien ya conoce su veredicto en Cristo.
Hebreos
La generosidad de Jesús: Por amor a ti, lo dio todo
Durante Su vida en la tierra, Jesús fue un refugio para los cansados y un faro de esperanza para los perdidos. Mostró compasión a los que sufrían y acogió a los marginados. Fue bondadoso, paciente, honesto, humilde, puro, recto, justo, veraz, siempre en paz, lleno de gozo y desbordante de amor: todas las cualidades maravillosas … Lea más
Él libra y rescata
Por supuesto, Dios no hace milagros a pedido nuestro ni con la frecuencia que nuestra impaciencia exigiría; Él obra según Su sabiduría. Y muchas veces Sus rescates son silenciosos: una providencia a tiempo, una puerta que se abre, una fuerza inexplicable para resistir un día más. Pero que sean silenciosos no los hace menos Suyos. El Dios que rescata con ángeles espectaculares es el mismo que rescata con llamadas oportunas, con médicos sabios, con hermanos que aparecen justo cuando hacían falta.
Un reino que no se puede sacudir
Esta es la perspectiva que el libro de Daniel quiere dejar grabada en nuestra memoria y que pronto veremos desplegada en la visión del capítulo 7: los reinos humanos son provisionales; el reino de Dios es «un reino inconmovible» (Hebreos 12:28, NBLA). Todo lo demás, por sólido que parezca, tiene fecha de caducidad: las economías, las instituciones, las empresas, los sistemas políticos que hoy nos afanan o nos aterran.
Cuando la justicia asusta
Justamente por eso el evangelio brilla tanto: en la cruz, el Juez se ofreció a recibir el juicio. Nadie tiene que caer en el foso de la condenación, porque Cristo descendió a él voluntariamente y salió victorioso, ofreciendo refugio a todos.
Si no me libra, también confiaré
Confía, entonces, sin condiciones. Si Dios te saca del foso, alábalo. Y si el foso se convierte en la puerta a Su presencia, también habrás sido librado.
La fe que tapa bocas de leones
¿Cómo se consigue una fe así? No mirándose a uno mismo, midiendo cuánta fe se tiene; eso es como ponerse a contar monedas. Se consigue mirando a Dios: su historial, sus promesas, su carácter. La fe crece por medio de la contemplación de Dios, no por la introspección en uno mismo.
El estandarte sobre una vida
Un día, tu historia también tendrá una explicación final. Cuando se cuente, ¿cuál será el estandarte? Ojalá no sea «se esforzó mucho» ni «le fue bien», sino la misma bandera de Daniel, la única que resiste todos los vientos: confió en su Dios.
Mi Dios envió Su ángel
Piensa en esto: Daniel vio al ángel porque el peligro era visible. Pero ¿cuántos rescates no vemos? El accidente que no ocurrió, la tentación que se desvió, la decisión que evitó una ruina que nunca conoceremos. Llegaremos a la eternidad y descubriremos que fuimos guardados mil veces sin enterarnos.
Cuando la justicia asusta
Justamente por eso el evangelio brilla tanto: en la cruz, el Juez se ofreció a recibir el juicio. Nadie tiene que caer en el foso de la condenación, porque Cristo descendió a él voluntariamente y salió victorioso, ofreciendo refugio a todos.

