El remolino de la maldad

La maldad se intensifica. Se vuelve más traicionera conforme se adentra en ella . . . Como el hijo pródigo, acaba en desdicha y miseria.

Acéptense y afírmense unos a otros

La estrategia del diablo para nuestros tiempos está resultando. Él nos ha seducido para que creamos que en realidad no debemos preocuparnos en proteger a nuestro hermano.

Dios se muestra fuerte

Miramos hacia atrás y con nostalgia a lo que en un tiempo fue una situación placentera, en cuyo tiempo (¡incluso entonces!) estábamos mirando hacia atrás con añoranza a un tiempo anterior más agradable.

Afloje, tranquilícese

Los hijos no fueron hechos para «que se les haga crecer a tirones» (como mi madre solía decirlo), sino para que se les cuide con gentileza y atención a los detalles. Exigen tiempo . . . montones de tiempo.

Una materia prima rara

Una persona verdaderamente humilde busca oportunidades para dar de sí libremente a otros antes que contenerse, de soltar antes que acaparar, de edificar en lugar de destrozar, de servir en lugar de ser servido, de aprender de otros en lugar de reclamar el atril de la enseñanza.

Esperanza triunfante

Uno de los grandes temas del cristianismo es la esperanza triunfante. No solo esperanza en un sueño distante, vago, sino esperanza triunfante; la clase de esperanza en donde todo termina bien.

Una decisión radical

Debemos tomar una decisión práctica a no conformarnos mientras estamos en el sistema, y al mismo tiempo, debemos tomar una decisión radical de darle a Dios la luz verde para transformar nuestras mentes.

Desarraigue la rebelión

En un mundo decidido infernalmente a salirse con la suya, es terriblemente difícil cultivar la actitud apropiada hacia la autoridad. La mentalidad de «¡CUESTIONA LA AUTORIDAD!» Está tan entretejida en la trama de nuestra sociedad, que parece imposible contrarrestarla.

Callejón sin salida

¿Qué es lo que nos impulsa tan implacablemente? ¿Está listo? Respire hondo y permítase tolerar una respuesta de una palabra: ORGULLO. Trabajamos, y empujamos, y nos esforzamos para demostrar que valemos la pena . . . que somos los mejores . . . que merecemos los más altos honores.

La verdad de Dios encarnada

El cristianismo se vuelve algo que se absorbe, no solo algo que uno se pone encima. Es más que algo que uno cree; se encarna en nosotros.
Y si hay algo que captará la atención de los preocupados que luchan contra los incendios de lo urgente, es la verdad de Dios encarnada.