Una de las lecciones prácticas más sobrias del capítulo de Daniel es esta: rara vez recibimos de la gente lo que merecemos, así que no lo esperes. Cuando genuinamente merecemos honor, nuestro valor rara vez será notado. Y cuando genuinamente merecemos crítica, casi nunca recibiremos la confrontación que necesitamos.
Colosenses
Fiel en lo invisible
Cuando trabajas «como para el Señor», ya no importa si tu jefe está mirando. Ya no importa si tus colegas se aprovechan o no. Ya no importa si te promueven o te ignoran. Tu audiencia es Otra. Tu evaluador es Otro. Tu recompensa final viene de Otro.
Perfecto en Él
Viviendo, cómo vivimos, en una cultura orientada al producto, nos gusta empacar nuestra fe, también. Preferimos vender una versión reluciente, envuelta en plástico, de la salvación, que incluye felicidad y paz, y felicidad aquí y ahora, y el cielo más allá.
Una vida fructífera
Una vida cristiana fructífera es como eso: dulce, refrescante, nutritiva, fragante, sustentadora, deliciosa de estar cerca. Pero tal vida requiere cultivo cuidadoso.
Riquezas reales
Pero no permita que la cortina de humo de más dinero le ciegue los ojos a la verdad. Hay mucho más en ser rico que ganar más dinero.
Intercesión
La oración es mucho más útil que el dinero; es mejor que un sermón; es más efectiva que un cumplido y más inspiradora que un abrazo cálido. Lejos esté de nosotros pecar contra el Señor, dejando de orar los unos por los otros.
Gratitud
¿Se acuerda de esa palabra olvidada: justificación? Quiero darle mi definición personal: «Es el acto soberano de Dios por medio del cual declara justo al pecador creyente mientras continúa en una condición de pecador».
Viviendo la verdad
Una de las características más magnéticas de Cristo es Su consistencia. Cuando se le necesita, Él está allí. Y aun cuando usted piensa que no lo necesita, también está allí. Él nunca llega demasiado temprano o demasiado tarde. Nunca está de mal humor y tampoco le pedirá que le llame en horas de oficina. Él está disponible siempre porque es inmutable. Con Él no hay ayer ni mañana; no hay año nuevo o año viejo. Jesús es «el mismo» siempre (Hebreos 13:8).
Viviendo la vida al máximo
Quizás la actitud más devastadora que hay es la culpabilidad mezclada con el remordimiento. Esta actitud siempre se fija en el pasado con un suspiro diciendo: «Si solo lo hubiera hecho o si tan solo no lo hubiera hecho».
Es momento de dedicar tiempo
Si no tenemos cuidado, llenaremos nuestro tiempo con actividades y claro, esas actividades traen más cosas que hacer. No lo permita.

