Viviendo bajo la sombra de la culpabilidad

Al leer esa canción, dos cosas saltan a la vista antes de terminar con el versículo 1. Primero, notamos que este es un Salmo de David. Es una canción que David escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo. Así que desde el principio debemos recordar que esta canción describe alguna situación de una experiencia personal de David.

Esperando en Dios

El clamor de David para que Dios le ayude no termina simplemente con un registro de su provisión milagrosa. Más bien, el compositor se compromete a hacer algo que no es común para las personas que están llenas de temor.

En busca de la ayuda de Dios

El profeta, hablando de parte de Dios, dice que las madres tal vez pueden olvidarse de sus recién nacidos, pero el Señor nunca olvida a los suyos. Y eso le incluye a usted.

Enfrentando el temor con alabanza

En tanto que David enfrentaba sus temores y los expresaba a Dios en el Salmo 27, él comenzaba adorando y celebrando el poder y la fidelidad de Dios.

Paralizado por el temor

He pasado momentos cuando prácticamente me he quedado paralizado con sentimientos de pánico. El temor se aferra a nosotros y en un instante nos convertimos en su víctima.

Esperando con paciencia

Hay algo en la naturaleza humana que nos impulsa a tratar de resolver las cosas rápidamente. En esta sección de su canción, David no dice que eso es lo que la gente a su alrededor hace.

Manteniendo la fidelidad juntos

La oración de David por protección mientras enfrentaba el maltrato no era simplemente un ruego para que Dios le ayudara; más bien la canción del rey incluía varios compromisos de su parte.

El Pastor asegura el futuro

David concluye su canción sobre las ovejas y mientras reflexiona en la fidelidad y el cuidado de Dios a través de su vida, David considera su futuro.

El Pastor provee abundantemente

Al concluir la canción de las ovejas de David, el abandona súbitamente la analogía y considera entonces su propia experiencia acerca de Dios, viéndose asimismo como ambas cosas: un hombre común y corriente que tiene necesidad de un Salvador y un rey que tiene necesidad de la guía divina.