Pregunta: Un joven en la iglesia recientemente me dijo que él estaba luchando con la impureza sexual, y me pidió que yo le ayude a rendir cuentas. Le dije que iba a orar sobre el asunto y que iba a darle mi respuesta. ¡Honestamente, no estoy seguro lo que una persona con esta responsabilidad hace! Deseo ayudarle, pero estoy un poco nervioso porque no sé cómo esto funciona. ¿Puede darme algunas ideas?

Respuesta: Usted debe sentirse honrado que su amigo le pidió que le ayudara de esta manera. Dice mucho sobre su deseo de crecer en el Señor y su opinión de usted como cristiano maduro.

Si usted nunca ha estado en una relación personal para rendir cuentas, su inquietud es comprensible. La sexualidad humana es un asunto privado que generalmente hace a la mayoría de personas incómodas. Solamente después de una caída moral hablamos de la sexualidad, y para ese tiempo es demasiado tarde. Sería mejor hablar honestamente sobre nuestras luchas y ayudarnos los unos con los otros antes de que nuestra debilidad nos lleve a la ruina.

Según el pastor Chuck, amigos que rinden cuentas significa “abrir nuestra vida a unos pocos confidentes fieles, confiables y seleccionados cuidadosamente que dicen la verdad- los cuales tienen el derecho de examinar, preguntar, valorar, y dar consejos.” Cuatro calidades claves caracterizan la relación: vulnerabilidad, un consentimiento para revelar debilidades; enseñabilidad, el deseo de aprender y de cambiar; disponibilidad, un compromiso de estar allí cuando sea necesitado; y honestidad, la práctica de siempre decir la verdad.

Estas calidades no vienen naturalmente, ¿cierto? Tenemos la tendencia de cubrir nuestros defectos, resistir el cambio, preferimos la privacidad y reprimimos la verdad-específicamente en el área de la sexualidad. Algo poderoso tiene que romper nuestra resistencia y llevarnos a abrir nuestras vidas el uno al otro. El motivo debe ser nuestro deseo profundo de ser más y más como Cristo y de encontrar más satisfacción en nuestra relación con Él. Crecer en Cristo debe ser la motivación principal para reunirnos el uno con el otro.

Específicamente, ¿qué se hace en una relación personal que rinde cuentas? Estas pautas van hacer que sus reuniones sean eficaces.

Establezca objetivos medibles. Además de la meta general de acercarse más a Cristo, su relación debe tener un objetivo específico, el cual usted necesita establecer desde el principio. Supongamos que el joven está luchando con resistir las tentaciones de mirar la pornografía de la Internet o algunos otros vicios. Durante su primera reunión, déjelo hablar de sus preocupaciones. Después hágale estas preguntas profundas:

  • ¿Cuál es un cambio que él desea realizar?
  • Y ¿cómo va a saber cuando él ha realizado ese cambio?

Por ejemplo, él puede decirle que él desea parar de ver la pornografía, y él va a saber que él ha cambiado cuando él puede ir en un viaje de negocios a solas sin caer en esa tentación. Sus respuestas se convierten en el objetivo y la medida. También, considere algunas metas alcanzables a corto plazo, que usted pueda vigilar semana tras semana que lo lleven hacia su objetivo de largo plazo. Una meta puede ser investigar y comprar programas para la computadora que ayudan a filtrar la pornografía de la Internet.

Sostenga una reunión regular y establezca una agenda consistente. Con su amigo fijen una hora para la reunión que va a funcionar bien para los dos. Si ustedes no pueden reunirse en persona, pueden tener una reunión telefónica para conversar sobre el progreso de la semana. Su agenda puede incluir mantener una lista de oración y orar juntos, compartir un versículo que usted quisiera memorizar, estudiar el material de un libro, hablar sobre las metas de la semana pasada, y fijar nuevas metas para la semana entrante.

Mantenga su enfoque en Cristo. Su función como mentor es representar a Cristo delante del joven. Usted es como «Jesús en la carne». Él necesita sentir la consolación de Cristo a través de usted e igualmente el perdón de Cristo si él falla. Usted no es responsable por su éxito-él, no usted, al final va a rendir cuentas por sus acciones ante Dios. Evite de formar una relación en la cual él le conteste o se esfuerce para complacerle. Un buen mentor no toma el lugar de Dios en la vida de la otra persona; sino, él lo lleva a los pies de Dios.

Esté dispuesto a rendir cuentas también. Las relaciones personales que rinden cuentas deben ser mutuamente beneficiosas. «Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. » (Hebreos 10:24 NVI, énfasis añadido). Mientras que usted lo anima a crecer en Cristo, él puede animarlo a usted. Anote el beneficio mutuo en este versículo: «El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.” (Proverbios 27:17 NVI). Simplemente por afilar a su amigo, su vida espiritual también es afilada. ¿De qué maneras usted desea cambiar o crecer? Fije algunas de sus propias metas, y deje que su amigo lo mantenga responsable. Él apreciará su honestidad.

Ponga un límite al número de reuniones e incluya tiempo para la evaluación. Decida desde el principio cuántas veces ustedes se van a reunir sobre un período de tiempo. Un buen número para comenzar son diez reuniones, que ustedes pueden programar durante tres meses. Al final de ese tiempo, evalúe su relación. ¿Desean continuar con diez reuniones más? ¿O ha progresado suficiente su amigo que no necesita seguir con sus reuniones? Algunas relaciones que rinden cuentas continúan por años. Después de un rato, tal vez ustedes van a desear invitar a otra persona a incorporarse en su amistad, de modo que ustedes van a tener un grupo de amigos que rinden cuentas. Definir claramente las expectativas de una amistad que rinde cuentas es la clave para su éxito. Los límites de tiempo dan a la amistad un punto natural de evaluar y cerrar. Ustedes van a saber que el tiempo ha llegado para terminar cuando ustedes

  • Hayan alcanzado sus objetivos.
  • Hayan encontrado una barricada que no puedan superar.
  • Detecten una disminución de entusiasmo.
  • No puedan reunirse más debido a un cambio de vida.

Esperamos que estas pautas comiencen una exitosa amistad que rinde cuentas con este joven y que los dos se beneficien de su tiempo juntos. ¡Con el Señor dirigiendo su relación, ustedes están dispuestos a triunfar!