CONTROLANDO NUESTRAS PALABRAS

El principio del eco es una de esas leyes inmutables en la naturaleza física y especialmente en la naturaleza humana. ¿A qué me refiero? Es muy simple. Recibimos a cambio exactamente lo que damos. Es más, en algunos casos recibimos aún más de lo que damos. ¿Recuerda las palabras de Jesús? «Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir» (Lucas 6:38).

«Queremos ser como todo el mundo»

Samuel juzgó a todo Israel teniendo a Dios como rey sobre el pueblo hebreo. De esta manera, los israelitas eran como ninguna otra nación de la tierra en el sentido de que podían afirmar que Dios era su líder, el Creador invisible, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Todopoderoso que humilló a Egipto, que dividió el mar Rojo y que conquistó a Canaán. Pero así como la generación errante se cansó del maná, el pueblo se cansó de la teocracia.

Involúcrese

Las familias que se desintegran son las que justifican las conductas incorrectas, y de ese modo se convierten en parte del problema. Elí participaba de la conducta de sus hijos. Lo sabemos, porque engordó con la comida que sus hijos robaban del altar.

Familias que se desintegran

La tentación de cualquier hijo del que está dedicado al ministerio cristiano es ver el trabajo del ministerio como un trabajo más, como cualquier otra ocupación religiosa. Derribar esa muralla de «religión pública» debe ser la gran responsabilidad del padre-ministro, si quiere que sus hijos entiendan que no se trata de una profesión más.

Vigilar a los hijos

Dios ha preservado para nosotros historias fascinantes con el propósito de dejarnos lecciones perdurables. Los padres, en particular, deben prestarles atención. He notado que la parálisis del liderazgo de Elí es común. . . aun entre los que están en el ministerio.

Dirección divina

Jacob era capaz de maquinar toda clase de planes, pero todavía se negaba a ver la mano de Dios actuando.

Las ramificaciones personales

Imagine lo que debió haber pasado por la mente de José en ese momento, poco después de haber sido encarcelado. No solo era inocente, sino que también había resistido la descarada tentación una y otra vez.

Una inversión para el futuro

Los salmos 127 y 128 concluyen con una mirada al futuro distante donde se ve una familia madura y saludable. Así como el granjero se imagina su cultivo mientras está plantando las semillas, Salomón nos ayuda a ver el fruto de nuestra labor en el hogar.

La importancia del liderazgo

Las canciones de Salomón sobre un hogar sólido, los salmos 127 y 128, ahora se enfocan en el liderazgo. Después de considerar el valor de los hijos, Salomón examina la función del liderazgo en el hogar.

Los ladrillos y el mortero

Si una relación con Dios es el fundamento de un hogar, los hijos son los ladrillos y el mortero. El sabio rey Salomón continúa exaltando el hogar sólido y ahora se enfoca en el valor de los hijos.