Las cosas que importan

¿Qué es lo que viene a su mente cuando piensa en Dios? ¿Lo ve como aquel que le da el oxígeno que respira y quien mantiene su corazón latiendo? ¿Lo ve como aquel qué le llamará a rendir cuentas algún día? ¿Lo ve como aquel que está pendiente de sus hijos y de su trabajo? ¿Reconoce que su poder es más grande que cualquier otro poder sobre esta tierra?

Mirar hacia arriba

Por fin he llegado a darme cuenta de que uno de los beneficios de experimentar tiempo de sufrimiento es que mi perspectiva se vuelve vertical.

¿Quién lo podrá comprender?

Eso no significa que Él no está al corriente, que no tiene el control, que no tiene un plan. Sólo significa que Él no está obligado a darnos explicaciones, y ya que Dios no lo revela todo, no nos quedan sino tres palabras muy honestas, que son útiles cuando provienen de los labios de una persona que no es orgullosa. ¿Cuáles son esas tres palabras? No lo sé.

Ninguna sorpresa

Si otros están pasando por una situación angustiosa, ellos necesitan nuestra ayuda y nuestra fortaleza. Bildad nunca aprendió ese principio; nunca hizo la oración anterior, qué lástima.

Aceptar el plan de Dios

La palabra de Dios retrata a sus héroes con todos sus defectos e imperfecciones. Sufren, fracasan, fallan y en ciertas ocasiones, por la gracia de Dios, tienen éxito.

Gracia bajo presión

Desde nuestro lado terrenal todo parece borroso y confuso, extraño y torcido. Pero desde la perspectiva del cielo, es un cuadro increíble. Y lo mejor de todo, es que es para la mayor gloria de Dios. Ahora mismo todo puede parecer confuso, pero un día los detalles convergerán y tendrán perfecto sentido.

Dios recompensará

Muchas de las recompensas de Job le llegaron mientras estuvo vivo en este planeta, pero las suyas le aguardan en la gloria. En ambos casos, Dios conoce. Dios siempre recuerda. Dios recompensará.

Su propósito

Después de que la prueba haya pasado, usted tendrá una vida más profunda y más abundante gracia a esa prueba.

Demostrar clase

Todo el pueblo del Señor encuentra aquí una valiosa verdad que podemos aprender de nuestro Dios. Cuando una persona se acerca a Él de manera franca y vulnerable con su confesión, hay una respuesta natural, de tres palabras: Yo te perdono.

Duro, pero realista

No fue sino hasta que decidí dejar las cosas en las manos del Señor y descansar en su soberano control que encontré paz interior.